19 ago. 2008

Cartas Perdidas - 27/12/1999 (20:03h)

Una vida se enciende,
se arranca,se siente.
Llegué al mundo solo, perdido,
sin un rumbo en mi navegar.
Me guían estrellas, los vientos y
las olas.

En un mar de dudas vagué sin
cesar. Lloré bajo la lluvia e hice más
grande mi mar.

Rumbo Norte luego Sur, Oeste
y Este y nadie encontré a
nadie oí, con nadie dormí.

Miré oro el cielo y azul un
océano y un negro profundo en
mi pecho.

Rompí las cuerdas de las velas
tiré el lastre, quemé el timón
Navegaré sin una razón que
me niegue a tu corazón.
Bajo agujas de blancos rayos
reí sin poner resistencia.
Mi barco se perdió y un
peso enorme me ahogó.

Con las olas como cielo
y la oscuridad como principio el fin
me regaló
las burbujas de mi agonía
la figura de una chiquilla con forma de sirena.

En sus ojos claros, vi
la luz de un cielo abierto.

Ya era tarde para luchar.
Solo me dejé llevar.
Su mirada se perdió
sobre mi cuerpo
y la corriente
me meció en su regazo,
me abrazó y mis ojos cerró.

Hoy me encuentro en una playa,
hoy he vuelto a nacer.
Seguiré buscando hoy
un rumbo fijo.

Hoy buscando unos ojos
que encontraron,
que buscaron,
que perdieron mi razón.

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